Huracán

Las gotas de lluvia al caer dejan resfriados, pozos de agua sucia que pronto secarán, la lluvia es agradable para unos… Otros no. La tormentas tropicales, dejan árboles caídos de a raíz, mareas altas y pescadores furiosos, sí, viendo todo del lado negativo. Los huracanes por ejemplo, son los peores, a veces llegan sin anticiparse, al poco tiempo de empezar siendo lluvia moja hombros, tormenta de árboles regados por las calles, de tantas cosas que fue termina convirtiéndose en un perfecto desastre, no hay nada bueno en ellos, nada. Sus fuertes vientos tumba techos, sus lluvias torrenciales que inundan las calles, sus relámpagos y sus truenos que despiertan, hacen temblar, asustan… Pero ahí es donde viene la parte que puede agradar, no todo es un desastre, aunque para todo el mundo lo sea, existen personas; meteorólogos, físicos, científicos, caza tormentas, que no sólo han esperado toda su vida por algo similar, sino que piensan que saben de su comportamiento, años de estudio, años de observación, aman desde sus colas desastrosas, hasta la paz y tranquilidad de su ojo, sienten como la sangre vuelve a correr por sus venas, sienten el éxtasis de emoción al encontrar uno, y casi siempre tienen historias de amor con él, lo persiguen, lo bautizan con un nombre para disminuir su intensidad, lo cazan, rezan porque llegue uno pronto, arriesgan su vida por estar dentro de él o al menos cerca y compartir su desastre, entre más destructor resulte el huracán más lo aman, más sienten que lo necesitan en su vida para darle sentido a su existencia, pueden amar cada huracán de sus vidas, pero solo se enamorarán de uno; mientras que otras personas maldicen su llegada, otros, lo han esperado toda su vida, quizá los científicos crean saber su comportamiento, la verdad, es que solo son estadísticas, aunque el huracán tenga siempre una dirección, su desastre sigue siendo impredecible, casi tanto como su belleza…

 
En la vida somos el huracán o el científico, algunas veces fuimos los dos, pero aunque el científico quiera estar siempre detrás del huracán, él es el que escoge al científico, si logra salir con vida de él sabrá que fueron el uno para el otro en ese momento y cuando se vuelvan a encontrar lo sabrán, o tal vez no; puede que le cambie el nombre para distinguirlos de tantos, pero el científico sabrá cual fue su huracán, del cual se enamoró, seguirá recordándolo aunque le ponga nombres a miles de huracanes más, aunque investigue otro en este momento, tomará como referencia a aquel huracán que sacudió su vida entera, que lo dejó sin nada, solo con el amargo o feliz recuerdo de su perfecto desastre, donde sintió que su vida era su razón de ser, quizá nunca se dió cuenta de que su vida tenía sentido, lo que hacía falta era un huracán como ese que lo confirmara, que tanto él como el huracán, eran perfectos desastres juntos, y uno es necesario para el otro, él lo sabrá, siempre ¿El huracán? También, lo que sabemos es que la naturaleza es la naturaleza y lo que ella es y las cosas que a ella pertenecen siempre serán suyas y contra ella no se puede luchar…

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