Vitrinas vacías

Hay cosas que existen y en un parpadeo las pierdes, solo queda la marca que eso dejó en ti, hayas o no sido su dueño…
Hay libros que nos esperan en los estantes que al desaparecer dejan un hueco entre los demás libros, dejan la marca de limpieza entre tanto polvo.

Hay vitrinas que pierden sus productos sin ser vendidos… Porque se vencieron o porque nadie los quiere… Igual dejan su marca hasta que se olvida que existieron.

Hay relojes que marcan muñecas se dañan, se rompen, se les agota la batería y pues… Dejamos de usarlos, aún así esa marca de sol que es cubierta con algo más que no es otro reloj, se va borrando con el tiempo…

Aquellos recuerdos que se nos van quitando, aunque pasamos por los sitios que nos devuelven a viejos momentos, cuando dejamos a esos lugares atrás, así pasa también con los recuerdos…

Aquellos ojos que nos ven por primera vez, aquella risa que disfrutamos, pasos que avanzan, que se caen… Y se levantan, lágrimas que se derraman a la primera falla… Al primer “te amo” para una mamá o un papá que abraza, que espera tu llegada… Aquel arranque de un hijo que no vuelve a casa, porque murió en una batalla, ¿de libertad? De un pueblo que aclama a gritos… Un pueblo que cae y se levanta, como puede, que estira lo que no alcanza, que llora, que no vuelve… Que corre y se encarama, ¿que vive? Que muere nuevamente, que se raspa, que sangra… Que vive en llamas… “Un fénix” quizá, es el deseo de alguna madre que clama justicia, mientras sus manos se vuelven puños y sus ojos turbios, de lágrimas que no regresan, como las cosas que marcan y se pierden en la tristeza, como las marcas que dejan, como los vacíos que pesan…

Hay cosas que se pierden y nunca se consiguen, hay abrazos que se esperan pero nunca se reciben, hay amores que coinciden pero nunca se escriben, aunque leen sus letras y en silencio sonríen…

Pero en las noches regresan, esos remordimientos de consciencia, esos relojes que hacen que el tiempo se detenga, esos libros que sus hojas nos acercan, esas vitrinas vacías de nuestro interior, donde poníamos a exhibir lo mejor de lo mejor, y como quedan en el olvido aquellos sitios donde fuimos… Aquellos recuerdos caídos, que se recogen y se hacen visibles para colocarse en el estante de lo imposible…

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3 comentarios en “Vitrinas vacías

  1. Casi todo es provisional, salvo aquello que necesitamos realmente aunque no lo sepamos. La marca es la dirección a la que apunta nuestro subconsciente, el maestro que guía nuestra atención. Cualquier otra necesidad es la llamada de lo innecesario. Enhorabuena.

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