Subidas y escapadas

Las etapas como todo en este mundo… Son faces, son escaleras altas e inclinadas, son caminos llenos de piedras mientras recorres descalzo… Son senderos con varias direcciones, son bosques inmensos de noches oscuras sin linterna ni brújula, son y no dejan de serlo, ¿difíciles?  Sin duda alguna, lo son.
Nadie le pregunta a un niño si quiere o no aprender, si quiere o no ir a la escuela, como adultos sabemos que es necesario que asistan y que aprendan… Ellos no lo eligen hacer, igual manera tratan, los primeros días lloran al desprenderse de su alegría y su comodidad en casa, entran los lloriqueos… Creemos que están tristes y no, lo que tienen es miedo… Ellos no eligen ir a la escuela, ni nosotros una vez lo hicimos solo lo aceptamos y nos acostumbramos a hacerlo, esa negación se convirtió en decisión actualmente.

Una de las primeras cosas que nos “debería” parecer fácil es la aceptación, lo venimos practicando desde pequeños pero, nos resulta tan difícil… A veces, no elegimos las cosas y sin embargo debemos aceptarlas…

Un ejemplo drástico es el sufrimiento, nadie elige sufrir, desde niños nos pasamos la vida entera teniendo afán por vivir felices, hacer cosas divertidas y aprendimos rápido a contar los minutos por apresurarnos a jugar, pero están esas escaleras que son necesarias subir, está ese bosque al que queremos visitar pero se nos hizo de noche, está ese sendero lleno dd huecos y piedras que nos toca caminar descalzos…

¿Llorar o reír? Siempre de niños vamos a optar por la diversión, de jugar, bien sea en compañía o solos pero siempre vamos a querer reír, nos negamos desde pequeños al miedo y al sufrimiento, son cosas que no elegimos, nadie elige sentirse mal o tener miedo…

Hay quienes lloran todos los días, hay quienes suben escaleras inclinadas, hay quienes recorren largos y rudos caminos sin calzado, hay quienes siempre cruzan un bosque de noche… Todos ellos, sin parar.

Nadie elige llorar en el bosque oscuro, nadie elige la opción equivocada a propósito, nadie quiere padecer, nadie quiere estar solo del todo, nadie quiere sufrir, nadie quiere morir… No, no del todo… Pero al final lo hacemos… ¿Qué pasa luego?

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